“La realidad es aquello que, cuando dejamos de creer en ella, no desaparece”.(Phillip K. Dick)

sábado, 17 de noviembre de 2012

EL BARCO

El "Stradivarius" es un Beneteau First 35s5. Año de fabricación. 1992. E: 10, 50 mts. M: 3,60 . Desplazamiento: 5 tns.
Se trata de un velero de crucero con cierto toque regatero, debido principalmente a su gran vela mayor, con una larga botavara , que además corre muy baja por la bañera y a un desplazamiento algo inferior a otros modelos de su tamaño. Debido a ello es un barco con un carácter ardiente bastante acusado. No necesita mucho viento para moverse y en cuanto pasa de 7/8 nudos ya empieza a tumbarse. A partir de 17/18´de aparente, ya empieza a pedir un rizo. Hasta F4 en ceñida, con buena mar, si va bien trimado suele aguantar sin rizar. A partir de ahi, el ángulo de pala que tenemos que meter para aguantar el barco a rumbo es excesivo , lo que se traduce en una pérdida clara de velocidad y un esfuerzo de la pala y del timonel considerable, por lo que es conveniente ir tomando rizos y acortando génova sucesivamente, sin esperar demasiado para evitar problemas. Esto yendo en solitario hay que llevarlo a rajatabla si no queremos luego pasar un mal rato. Es absurdo aguantarlo sin rizar. Con el trapo reducido a las condiciones de viento, el barco navega más rápido ya que el ángulo de pala no es tan acusado, coge menos escora y es mucho más manejable, lo que nos permite disfrutar mucho más. Teniendo en cuenta lo que he comentado, navegar con este barco es una auténtica gozada. Es cierto que es algo exigente con el trimado de las velas, pero eso lo hace muy divertido, ya que cualquier ajuste que hagamos se nota al momento, lo que invita a jugar con el constantemente.
Es un barco que entra muy bien en la ola y siempre que llevemos el trapo adecuado, muy noble, seguro y rápido.

ÑAPAS

Aqui iré poniendo las mejoras y los arreglos que le voy haciendo al barco

FRENO DE BOTAVARA CASERO

Uno de los inconvenientes de tener una mayor tan grande , es que la botavara de este barco es larga y baja, con lo cual hay un peligro constante con vientos portantes, de que se produzca una trasluchada accidental y nos atice en la cabeza o nos tire al agua. Desde luego lo ideal es un freno tipo Wichard o mejor aún un Walder. Pero como pagar  entre 400  y 500 euros por ese pequeño artilugio da bastante por saco y a la espera de tiempos mejores, he cogido un ocho de los que se utilizan en escalada para que haga la función de freno.
He puesto un trozo de cincha bajo la coz de la contra de la botavara y le he anudado el ocho. Luego le he pasado un cabo de 10 mm. por él, haciendolo fijo en la base del obenque de babor, y en la otra banda  lo he pasado  por una polea fija al obenque de estribor y desde allí a un stopper en la bañera, de tal manera que puedo regular la tensión del cabo, con lo que el freno trabajará más o menos en función de lo tenso que esté el cabo , según la velocidad del viento.

Este es el resultado:




Detalle de la polea y arraigo al obenque:





Lo he probado con un viento real de unos 10 nudos y la verdad es que hace su trabajo. Depende de la tensión que le des al cabo, frena más o menos y minimiza mucho el riesgo no solo de que te reviente la cabeza, sino además de evitar que aunque no te pille, se produzca alguna rotura  de material como el propio carro de escota. De todos modos tengo que seguir haciendo pruebas con la tensión del cabo para optimizarlo. Una de las pruebas que quiero hacer es poner otro reenvío a  la bañera por babor, de tal manera que tendría la posibilidad de tensar el cabo desde las dos bandas. Quizás así sería más efectivo, sobre todo en la parte final del recorrido de la botavara y evitar así ese golpe final
Los arraigos a los obenques los he realizado también mediante cinchas de línea de vida, para evitar que los grilletes se coman la rosca de los tensores de los obenques.

FRENO DE BOTAVARA "TXINGUDI"

El ocho de escalada era efectivo hasta cierta intensidad de viento, entre 18/20´. A partir de ahi, el esfuerzo de frenar una mayor tan grande con el ocho , no era suficiente. Lo suyo era un freno más potente, del tipo Wichard, o mejor aún, Walder. Dado que los precios de estos artilugios son escandalosos, nos juntamos unos cuantos y encargamos en un taller de la zona uno que denominamos en plan coña "Freno Txingudi". Hubo que hacer unas cuantas pruebas y se tuvo que cambiar el tambor de delrin, ya que en una prueba que hicimos con fuerte viento, no resistió la abrasión. Al final optamos por el tambor de aluminio. Este es el resultado:






El sistema de arraigo es idéntico al que tenía con el ocho. El tambor opté por fijarlo con cincha de línea de vida a la botavara ya que si no, para meter una argolla en el carril de la botavara, tenía que sacar las argollas anteriores ya colocadas y éstas van remachadas.  Por babor va fijo al obenque mediante una cincha de línea de vida. Por estribor lleva una polea de reenvío, sujeta también con cincha, y de ahí va a una mordaza potente en la bañera . En un principio le puse por estribor varias poleas de reenvío para poder llevarlo al piano de mordazas en la bañera, pero tras probarlo, comprobé que cuando trabajaba por esa banda, el freno no funcionaba bien, debido sin duda a la pérdida de tensión provocado por tanto reenvío. Retiré todas las poleas menos una, la que va directamente a la mordaza de la bañera y ahora funciona perfectamente. Hay que practicar con la tensión del cabo hasta dar con la tensión adecuada para las condiciones de viento.  La verdad es que ya le he pillado el truco y lo he probado en trasluchadas con viento fuerte y funciona a la perfección. Incluso te puedes permitir el lujo de soltar las mordazas del carro de escota de mayor para que además de frenar el cambio de banda de la mayor, ésta caiga suavemente a la otra banda de tal manera que en la trasluchada solo tengas que preocuparte de la génova. Algo muy útil cuando se navega en solitario. Es importante que el ángulo de trabajo del cabo que va del freno a los obenques sea más bien agudo, de unos 45º, para que el cabo corra suavemente por el tambor. He comprobado en otros barcos que lo tenían demasiado vertical, que no funcionaba bien, sino a saltos.